Las descubrí en un viaje a Túnez y siguen asombrándome como el primer día.

Bajo la  tierra árida,  a lo largo de Chott el Cherid se crean jardines inmensos de unas flores sin olor. Azuladas, rosáceas, marrones… el conglomerado  de yeso, arena, sal y agua adquiere forma de pétalos entrelazados, de rosas grandes, frágiles y hermosas.

Conservo en mi estantería una pequeña flor, de color arena, que de vez en cuando me gusta mirar y tocar. Y comprobar cómo la naturaleza es capaz de crear por sí sola autenticas maravillas.

Escultura natural: Sa Foradada

Septiembre 17, 2008

Recuerdo las excursiones del colegio como días de fiesta: una granja, la fábrica de perlas, el zoo, los jardines de cactus, la playa, el serpentario, el teatro, las ruinas megalíticas, el monasterio…

Entre los paisajes de las islas, cerca de Deià, entre los terrenos que adquirió el antiguo Archiduque Luís Salvador , aparece Sa Foradada, una imponente roca agujereada, con una precisión que asombra.

De ella llego a decir su propietario que era la más valiosa y bella de sus posesiones.

Y no le faltaba razón.

Ficha:

Sa Foradada en Son Marroig, entre la Cala de Deià y el Coló de s’Estaca

Mallorca

permanente

Agosto 30, 2008

Me encanta Brancusi.

Me fascina la austeridad de sus obras que a su vez poseen una tremenda fuerza. Simple, directo, esquemático, sin artificio.

La triste historia del origen de El Beso, lejos de esa primera romántica visión que nos ofrece, habla del que probablemente sea el amor más fuerte, sincero y desinteresado que pueda existir: el de una madre a su hija. Un afecto que como la roca, permanece inalterable a lo largo del tiempo.

Ficha:

Constantin Brancusi
El beso, 1916
Philadelphia Museum of Art

Paseando hoy con Plastik hemos descubierto rincones de las riberas que parecían no existir.

La Expo está remodelando la ciudad, y aparecen esculturas, intervenciones, pasarelas… nuevas imágenes en torno al Ebro. Al pasar a la margen izquierda, hemos visto a lo lejos algo que me ha llamado la atención: una gigantesca botella de agua lista para reciclar.

Imagen del montaje del estanque

No me ha parecido especialmente bella, pero sí muy representativa. ¿Qué mejor manera de evocar al agua que ese objeto cotidiano en el que llega hasta nosotros? Ya apenas utilizamos fuentes, ni pensamos en manantiales… cuando buscamos agua, intentamos conseguir un botellín.

Se trata de una escultura de Federico Guzmán titulada “El Manantial“, que en palabras de su autor, “señala cómo nuestra experiencia cotidiana y urbana del agua forma parte de un sistema universal del agua que abarca todo el planeta. El agua del Ebro, el agua de la lluvia en Los Andes y el agua de la que estamos hechos es una sola.”

construcción de la escultura

Junto a la botella reciclada que vuelve a dar agua creando a su alrededor un estanque, un bosque de árboles y un lugar para el relajo junto al río aparece también su tapón, con una inscripción en la superfície que reza: “Nunc semper fluit

Ahora siempre fluye

Ficha:

El Manantial.
Federico Guzmán. 2008
Cemento acríclico policromado

Me gusta disfrutar de esas pequeñas, o acaso no tan pequeñas, obras de arte que me acompañan al pasear por la ciudad. Me gusta ver cómo los artistas transforman rincones vacíos aportándoles personalidad.

Pero aún más fascinante me parece la escultura que la propia naturaleza crea, modelando con el viento y el agua los materiales que encuentra en la zona.

Las chimeneas de las hadas, con ese precioso nombre, me han llamado la atención desde niña.

La lluvia dió forma a los bonitos sombreros de basalto y andresita colocados sobre montículos de tierra volcánica, como si quisiese protegerlos de sí misma. El paso de los años y la contínua erosión terminaron la obra.

Lo más asombroso es que sin los sombreros las inconfundibles chimeneas de la Capadocia se derrumbarían.

Al margen:

Cuenta la leyenda, que hadas y hombres convivían en la Capadocia, hasta que un hombre se enamoró de un hada. Como su amor estaba prohibido fueron condenados a muerte, y aunque la reina de las hadas terminó por perdonarles, convirtió a todas las hadas en palomas para evitar que volviera a suceder. Desde entonces, los hombres cuidan con cariño a las hadas aladas.

En el barrio del cine, no podía faltar una referencia a una de esas cintas capaces de sobrevivir al embate de los años como si nada.

Rosebud es la esencia que ninguno de nosotros deberíamos perder, es todo aquello que no debemos de olvidar, es la sencillez, la inocencia, las raíces, lo que nos convierte en personas.

La escultura de Nicolae Didita, evoca la bola que echó a rodar de la mano inerte de Charles Foster Kane, y según su autor “es una esfera inacabada que simboliza el misterio del film y de la palabra”. Una esfera que constituye la forma perfecta, quizá porque así es la película de Welles.

Realizada en acero cortén y dispuesta en un pedestal de hormigón, la obra adorna el cruce entre la Avenida del Séptimo Arte y la calle Ciudadano Kane de Valdespartera.

Al margen:

Es curioso que la palabra Rosebud, sea el nombre de una de las reservas sioux fundadas a finales del s. XIX.

Desconozco cuál es la relación entre esa tribu y el nombre “cariñoso” de las partes íntimas de Marion Davies, pero apostaría a que no es algo casual.

Irene

Agosto 1, 2008

Manolo Valdés fundó junto a Juan Antonio Toledo y Rafael Solbes, el Équipo Crónica del que llevo tiempo queriendo escribir algo (pero merece un post aparte).

Estos días se exhibe en Zaragoza una colección de diecisiete esculturas monumentales de Valdés, todas ellas imponentes. Los temas de su escultura se centrán en figuras históricas, sobre todo femeninas. Simplificando las formas hasta el extremo consigue una sensación de sencillez, austeridad y rotundidad nada incompatible con la dulzura y la elegancia que todas ellas emanan.

Además de las meninas que son una de mis formas preferidas, las cabezas femeninas me han reconfortado especialmente.

Irene, en Galicia. Imagen tomada prestada de "haciendoclick"

Pasear por Independencia es hoy un lujo efímero que habrá que aprovechar.

Ficha

Manolo Valdés en Zaragoza. Fundación La Caixa

Paseo Independencia de Zaragoza

Del 26 de junio al 28 de agosto de 2008

distancias cortas

Julio 15, 2008

Parece increíble que civilizaciones tan lejanas, comenzaran dando los mismos pasos.

Es lo fascinante de lo primitivo. De lo básico. La esencia.

Siurell típico de Mallorca, que remonta su origen a la época cretense.


Haniwa japonés del período kofun

Es algo innato en mí el no permanecer demasiado tiempo en el mismo lugar. Siempre he vivido así, y me resulta extraño moverme en el mismo entorno con el paso de los años.

En mi nuevo barrio he descubierto algunas esculturas interesantes, entre las que “A la amistad” es mi favorita.

Me encanta la sobriedad de la pieza, la solidez, la robustez, la sencillez de las figuras. Ese saber tranmitir con una chapa de hierro la sensación cálida de protección, de unidad, de firmeza. Perfecta.

Las dimensiones de la escultura propiamente dicha son 254×100x80 cm, y se apoyan sobre un pedestal de hormigón de 100×110x90 cm que realzan todavía más la obra entre los árboles del parque. Un lugar perfecto para colocarla, en el barrio perfecto para esa pieza.

El autor es Jacinto Ramos García, quién ha decorado también otros rincones Zaragoza. Para conocer algo más su obra, siempre está bien darse una vueltecilla por su web.

Kiki de Montparnasse

Abril 8, 2008

Fue una auténtica bohemia de los felices años veinte.

Amiga, amante y musa de artistas. Llegó muy joven a París y a los 17 años repudiada por su madre, ya posaba desnuda para los pintores de Montparnasse, mientras se dejaba arrastrar a una vida de excesos, disfrutando de amantes fugaces, engañando al estómago con una copa de vino.

Kiki. Pablo Gargallo, 1928.

Hasta que llegó Man Ray, y fotógrafo y modelo crearon algunas de las fotos más emblemáticas y hermosas del siglo XX. Al él le escribió:

Siento un dolor en el corazón al pensar que esta noche estarás solo en tu cama, te quiero demasiado, sería bueno que te amara menos porque no estás hecho para ser amado, eres demasiado tranquilo. A veces tengo que suplicarte por una caricia, por un poquito de amor… Pero tengo que aceptarte como eres, después de todo eres mi amante y te adoro; vas a hacerme morir de placer, de amor y de pena. Te muerdo la boca hasta que sangra y me emborracho de tu mirada indiferente y a veces mezquina

Al convencerse de que Man Ray no la amaba, cambió París por New York pero fue un cambio fugaz. Volvió, se reconciliaron y surgió el Violín de Ingres.

Le violon d’Ingres. Man Ray, 1924

Aún cuando vivió entre la burguesía, siguió manteniendo su esencia, siendo esa mujer de rompe y rasga que cautivó a los intelectuales de la época, de Apollinaire a Breton: Todo lo que necesito es una cebolla, un poco de pan y una botella de vino tinto, y eso siempre habrá alguien dispuesto a ofrecérmelo.

De ella Hemingway escribió: Kiki reinó en esta era de Montparnasse con mucha más fuerza de la que nunca fue capaz la reina Victoria a lo largo de toda su existencia