Quiero un tomate

Septiembre 2, 2008

Uno que no sólo tenga el aspecto de un tomate.

Que muestre al exterior la gama del verde al rojo cubriendo sus formas irregulares.

Que al tocarlo pueda sentir el tacto terso de la piel, con la dureza justa.

Que por dentro sea una mezcla de jugosa carne y tiernas pepitas.

Que huela como lo hacen los tomates cultivados en casa, con amor.

Y que al saborearlo, si lo hiciera con los ojos cerrados, pudiese identificar inequívocamente el sabor de un auténtico tomate.

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